Columna Semanal
09 de octubre del 2019

Hemos sido arrojados a nuestras vidas —y con intempestiva fuerza—. Antes de que podamos encontrar un punto en este continuo cambiar, los planteamientos que la vida nos mostraba se modifican; nuestro cuerpo evoluciona, las preguntas, por más que las evitemos, siempre se presentarán como algo que nos rebasa y a las que siempre les permitiremos envolvernos.

Esta fuerza que arremete ante y desde nosotros se presenta en nuestras facciones y comportamientos con el mundo. ¿Qué sucede con las personas que no se detienen a formular esta serie de proposiciones lógicas que terminan en mera retórica? ¿Cuál es el punto que los conecta con el mundo?

Leonardo da Jandra, escritor y filósofo mexicano (1951) que es conocido por sus polémicas aportaciones al lenguaje en la literatura, se propuso relatar para dar a conocer lo que poco se sabe de la costa de Oaxaca. Con una pluma feroz y precisa ficciona la realidad del pasado y presente de Huatulco en la Trilogía de la Costa, compuesta por Huatulqueños (1991), Samahua (1997) y La almadraba (2008). No pretende moralizar ni ahondar en disertaciones que diluyan la beligerancia con que la tormenta del trópico y el carácter de la cultura huatulqueña desborda cada página de esta trilogía. La retórica no nos detalla a los huatulqueños, son ellos mismos quienes en la novela parecieran mutilar el lenguaje con su voluntad tropical, formando un puente entre narrativa y vivencia; no sólo para conectarlos, sino para cruzarlos.

Después de haber leído un libro de la Trilogía de la Costa es común preguntarse: “¿realmente es así la gente en los pueblos?”, puesto que Da Jandra le da un giro a las novelas de tema rural. A diferencia de este tipo de novelas, Da Jandra tiene como fuente vital el mar y la selva, que, como lector, es una nueva experiencia ver las influencias que el espacio y el tiempo tienen en la psicología de toda una cultura.

Nuestros protagonistas viven de la caza, la pesca y la agricultura, soportando la corrupción, el ecocidio y los asesinatos diarios a manos de la misma gente del pueblo o por afiliaciones políticas. La crudeza se intensifica cuando entre líneas leemos los problemas de narcotráfico, prostitución, migración y la promesa de cruzar a los Estados Unidos sin saber pronunciar una palabra en inglés.

Ante este panorama podemos recordar que Da Jandra escribió la trilogía de Entrecruzamientos, dejándonos ver al joven ensayista que crea un núcleo histórico capaz de bifurcarse increíblemente en Filosofía, Literatura e Historia, colmándonos de experiencias compartidas, guiadas por ese hilo narrativo que él mismo denominó “pirotecnia verbal”; en el caso de la Trilogía de la Costa Da Jandra nos permite ver al novelista, al narrador que no se apropia de la narración sino que nos deja a nuestro propio amparo en la insoportable incertidumbre de la selva.

Con la Trilogía de la Costa podemos criticar el lado rezagado de la famosa “literatura rural”, en la que, en su mayoría, el indígena es una persona circunspecta y sumisa, en donde normalmente el tiempo transcurre de forma lineal; en cambio, en esta trilogía los saltos temporales le dan un fuerte sentido a cada personaje en la historia.

Da Jandra, comprometido con el conocimiento, nos aporta dos grandes referencias. Una es al final de Huatulqueños con su “Complementación historiográfica”, dándonos razón del pasado que configuró al Huatulco narrado en su trilogía: desde las familias que toman vida en las novelas hasta la formación de partidos políticos y la lucha por las tierras expropiadas a los huatulqueños por parte de FONATUR; y la segunda, que puede ser tomado como un apéndice, es el ensayo La gramática del tiempo (2009), en donde nos expone las pulsiones que rigen la vida en la costa de acuerdo a su condición apegada a la naturaleza y a un pasado prehispánico que se ha visto fragmentado por el turismo.

El escritor logra su comedia humana en tres novelas, que, no pueden menos que dejar un sabor salobre al ponernos en la incómoda posición de haber ignorado esa realidad; por darle la espalda y encarnar cotidianamente las novelas de la ciudad.

*Recomiendo la siguiente conferencia de Leonardo da Jandra, en la que pueden conocer más sobre su novelistica y su pensamiento.

Kozzobi Sampedro Alonso

Nació en Oaxaca en el 2000. Estudió en el COBAO. Intenso lector y amante del café.

Fotografía de Kozzobi Sampedro Alonso

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