Columna Semanal
14 de septiembre del 2017

“Elvis no pude ser uno de los mejores cantantes de rock de la historia”. Esa es la opinión de Monse, una amiga de primero de secundaria. Para ella, los mejores cantantes de rock eran los que se encontraban en el “club de los 27”. Lo único que sabía de aquel club era que fueron grandes personajes del rock que murieron por causas misteriosas a los veintisiete años. Parecían un ejemplo a seguir para ella. Por lo menos Kurt, Jim y Amy, que eran los únicos que ella conocía y de los que me contaba.

“No lo he leído, pero parece interesante. Aparte me han dicho que tocas la batería. Tal vez te guste.” La bibliotecaria me entregó el libro. “Gracias”, le dije, y sonreí al intento de guiño de la señora. En la portada había una guitarra y una frase de la canción “Little wing”.

La tarea era aburrida. Cerré el cuaderno con las imágenes para hacerlo todo en cinco minutos antes de clase y lo metí en mi mochila. Encontré entre la basura de la mochila el libro que la bibliotecaria me había prestado. Llevaba ahí dos días y no me acordaba; en realidad no me tomó más de una hora leerlo. Recordé a Monse. No hablaba mucho con ella desde que me había cambiado de turno. No pasó mucho tiempo antes de que dejara de hacer la tarea y comenzara a investigar más sobre “el club de los 27”. No podían ser sólo tres cantantes. Así fue como me encontré con Robert Johnson, Brian Jones y Janis Joplin que con su voz estremeció algo dentro de mí. Todos tenían cosas en común: eran chicos intensos. Es decir, vivían al máximo y amaban lo que hacían. ¿Talento o disciplina? Muchos de ellos no habrían logrado ser leyendas del rock sin esas cualidades. Pero no fueron los únicos que lograron cosas chidas. Existen otros personajes que también crearon buena música y quizá no sólo música, también escribieron poesía, como Patti Smith. A veces pienso que creaban como una necesidad; creaban para no destruirse a sí mismos.

Una de las principales influencias de Patti Smith fue Arthur Rimbaud. Y cada uno de los chicos que se han convertido en leyendas del rock ha tenido influencia de alguien que estuvo antes que ellos. Y a pesar de eso marcaron diferencia. Lograron lo que pocas personas logran hacer: salir de la cotidianidad enfocándose en su trabajo. Jim Morrison quizá no logró superar su alcoholismo y su adicción a las drogas, pero Patti Smith sí. Ambas fueron personas creativas y con problemas similares. ¿Entonces que los vuelve leyendas?

Definitivamente lo que ven los chicos ahora es sólo la imagen de alguien inspirado por su borrachera o por las drogas. Monse, por ejemplo, sólo lograba ver a sus ídolos de esta manera. No conoció la disciplina ni la necesidad que sus ídolos tenían de crear. Y tal vez no era realmente disciplina pero si necesidad de crear algo, de expresarse, de ser escuchados; el punto es que se la pasaban escribiendo y componiendo todo el tiempo. Y supieron hacerlo. Muchas veces los chicos se quedan solamente con la primera imagen que les dan de algún artista, pero cuando fijas tu atención en algo, logras conocerlo tanto que te conviertes en eso. Muchos chavos de mi edad nunca van más allá de lo que llega a sus manos. Quieren convertirse en algo que no conocen.

Tal vez los chicos del “club de los 27” nunca lograron deshacerse de las bestias que vivían dentro de ellos y eso los llevó a autodestruirse. Pero hay muchos ejemplos de quienes sí lo lograron, o por lo menos, pudieron conocer a sus bestias y así someterlas. Estoy segura de que lo que los hizo estrellas del rock fueron sus creaciones y no necesariamente sus adicciones. Es decir, lograron crear cosas chidas a pesar de su desmadre.

Anabelén Daniel Madrid

Estudiante de COBAO. Practicante de karate.

Fotografía de Anabelén Daniel Madrid

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