Zumbidos
04 de febrero del 2019

La Odisea filosófica es un proyecto real. Hace algunos meses, la destinataria de esta obra me pidió que le diese clases de filosofía, sin embargo, debido a que emprendí un viaje de estudios a Japón, me fue imposible brindar este curso de manera presencial, por lo que el intercambio epistolar se presentó como opción. Todo lo que verán aquí es una obra viva, que se está construyendo en colaboración de Annie Velasco Garrido, quien es la musa que me permite desarrollar las ideas aquí expuestas. Lo dicho aquí es gracias a ella; mi reconocimiento es infinito.

Pequeña:

Me pediste que te ayudara a entender más la filosofía, pues, en tu escuela, la visión es mínima. ¡Menuda odisea me propones! Verás, nunca antes he dado clases de filosofía al estilo habitual, el de una secundaria o preparatoria, una historia de la filosofía. Puede parecer extraño, pero es que nunca me han contratado para semejante empresa. Mi única experiencia, como docente de bachillerato, se reduce a la materia de Historia de México y al taller de Creación Literaria. Y ahora tú me pides que emprenda esta aventura contigo. No sé si seré capaz de soportar el viaje (pues estoy seguro de que tú sí) o si sea el guía indicado para mostrarte este mundo, pero lo que sí sé es que, pase lo que pase, intentaré ser fiel cronista de nuestra aventura, mostrándote las maravillas que, a lo largo de unos dos mil quinientos años, muchos de los grandes genios de la humanidad han construido y, muchas veces, destruido. Este paseo puede ser tan divertido o tan aburrido como tú quieras, y es que así es la vida, un amanecer será tan esplendoroso o rutinario como tus ojos lo deseen. Por ahora, lo único que te pido es que vayas con la mente y los sentidos bien abiertos. El mundo que estás por conocer es, para mí, uno de los más fascinantes que existen. Aquí encontrarás toda clase de habitantes, de razas, de colores, algunos más obscuros, otros más claros; hay bufones y magos, ogros y emperadores. No pierdas de vista nada, porque habrá veces que una simple palabra, un simple resplandor será suficiente para cegarte o para indicar nuestro camino. Por último, el lugar al que quieres entrar, tiene su propio idioma, con algunas variantes, dependiendo de la región en la que estés. No te preocupes por ahora; yo, como tú guía, seré también tu traductor. Ahora sí, sin más que agregar, ¡bienvenida a mi mundo!

Preparativos

Antes de emprender el viaje es indispensable hacer los preparativos. De ellos, el más importante es el trazo de nuestra ruta de viaje. ¿A dónde quieres ir? ¿Qué lugares quieres visitar? Y para decidir esto tienes que contestar una simple (aunque compleja) pregunta: ¿qué es la filosofía? De tu respuesta dependerá qué rutas podamos tomar. Así que tómate unos minutos, mejor, un par de días (al final, hay tiempo) y dime, ¿para ti qué es la filosofía? Sólo una recomendación, la etimología no nos servirá de mucho, tienes que esforzarte más, pero no te desanimes, como te dije, estoy aquí para ayudarte. Traigo unos libros conmigo que te serán de ayuda para ésta, tu primera prueba, y para las que se presenten en el camino. El primero de ellos se llama La Filosofía y es de Karl Jaspers; el segundo –¿Qué es la Filosofía?– pertenece a un filósofo español de nombre José Ortega y Gasset. No te apesadumbres con los textos, de momento basta con que leas el primer capítulo de ambos. Ve a por ellos, estaré esperando tu respuesta para poder iniciar nuestro viaje.

Textos a leer: Jaspers, Karl. (1953). La filosofía. México: FCE.

http://fapsi.unsl.edu.ar/doc/Jaspers._Que_es_la_filosofia.pdf

Ortega y Gasset, José. (1986). ¿Qué es filosofía? México: Porrúa.

http://libroesoterico.com/biblioteca/metafisica/Jose%20Ortega-y-Gasset-Que-es-filosofia-y-Unas-lecciones-de-metafisica.pdf

Antes de partir

He recibido tu respuesta. Veo en ella una inquietud por distinguir a la filosofía de la ciencia. ¡Ése es un gran tema! Comenzaré diciéndote que si bien la filosofía no tiene una definición única debido a su misma naturaleza, sí es importante que nosotros nos hagamos conscientes de qué esperamos de ella y de qué estamos dispuestos a hacer por ella. Es como en una relación de pareja, debes decir qué esperas de la otra persona, pero también qué estás dispuesto a entregar, es un toma y daca. Y no es para menos, la filosofía implica hacerse amante, ¿de qué?, de la sabiduría. Es formar una relación con la sabiduría, con el conocimiento y comprometerse con ello, nuevamente, como en una buena relación.

De la aproximación (o definición provisional) que tengas con la filosofía dependerá qué tanto pueda ofrecerte ella. Por decir, hay filósofos que consideran que la filosofía nació en Grecia, en específico en la figura de Tales de Mileto por allá del siglo VII Antes de la Era Común (AEC). Obviamente para llegar a tal supuesto, primero debieron tener una noción, consciente o inconsciente, de lo que es la filosofía, de lo contrario no podrían postular su supuesto origen. Hay otros –yo me incluyo– que pensamos que la filosofía es anterior (o paralela) a Grecia y a Tales y que había filosofía en lo que hoy son China e India, entre muchos otros lugares, incluido, nuestro antiguo México. Por supuesto que esto ha generado un debate entre los filósofos, cada quien defendiendo con distintos argumentos su postura. Por eso es muy importante tener una idea más o menos clara de qué es lo que la filosofía representa para cada uno de nosotros. Nadie tiene el monopolio sobre ella y, por ende, nadie puede adjudicarse la única interpretación válida de lo que ella es.

Quisiera también agregar que la filosofía no es, primordialmente, una licenciatura (o cualquier grado de estudios) ni tampoco una mera profesión. Es cierto, habemos quienes nos decidimos a estudiarla formalmente y que buscamos trabajar en ella o con ella; pero, ante todo, la filosofía es una vocación, un modo de ser y de estar, una forma de vivir, un ethos. Los primeros filósofos de los que tenemos noticia no tenían un grado académico, pero sí tenían algo distinto al resto, una forma peculiar de ver el mundo. Esta forma peculiar era el asombro, pero no uno común y corriente, sino uno extraordinario, que buscaba responder a preguntas sin nunca lograrlo o lográndolo sólo para plantear nuevas preguntas (tal como tú lo has visto). El filósofo era (y todavía puede serlo) como un niño, que se la pasa preguntando el porqué de las cosas. Todo le maravilla(ba). Y, por lo mismo, termina irritando a mucha gente, pues, aunque no lo creas, a muchos no les apetece tanto el estar preguntando. Piensa en los padres de ese niño que comienza a preguntarles por qué los perros ladran o por qué hay niños pobres o por qué si existe Dios hay mal en el mundo; puede que, al principio, los padres le contesten, pero ante cada respuesta que ellos den, el niño sigue preguntando, hasta que termina hartándolos. Lo mismo pasa con los filósofos, llegando a haber casos en los que han sido asesinados o condenados a muerte. La filosofía, por tanto, es una toma de consciencia y, consecuentemente, una toma de postura frente a lo que nos rodea. Es, como dices, una actitud que conlleva crítica, duda, cuestionamiento, rebeldía, profundización. Uno pensaría que esto es lo más deseable, pero, por alguna extraña razón, a la mayoría de la gente esto no le gusta (aunque superficialmente digan que sí). Ellos, por diversas razones, prefieren quedarse con respuestas prefabricadas, con dogmas, con creencias dadas, con prejuicios.

Una vez en claro esto, ya sabrás que, para mí, filósofo es aquél que entrega su vida y profesa la filosofía como modo de ser y que la filosofía es una actitud, una forma de estar en el mundo, de vivirlo, que implica lo antes dicho (crítica, cuestionamiento, etc.) y algo más, un profundo amor. El filósofo debe ser el mejor de los amantes, pues su ser depende de ello. Ahora sí, ¿quiénes son los hombres y mujeres a quiénes podemos atribuir semejante titulo? Si te parece, comenzaremos el viaje en lo que yo llamo la era mitheica. Para ello, tenemos que viajar al pasado, entre unos 2600 ó 2700 años. ¿Me acompañas?

Slaymen Bonilla
  • Escritores invitados

CDMX, 1998. Licenciado en Filosofía por la Universidad La Salle y en Ciencias Políticas en la UNAM, Maestro en Filosofía por el CIDHEM. Es autor del sello Ediciones y Punto y fundador del Colectivo los Filósofos Malditos. Su propuesta es el Pesimismo Utópico

Fotografía de Slaymen Bonilla

Artículos relacionados

Los precursores de la modernidad
Zumbidos
El eco de la permanencia
blog comments powered by Disqus